deja que te muerda

lunes de lavarme el pelo

Entrar a trabajar media hora más tarde de lo normal tiene dos consecuencias inmediatas: salir media hora más tarde de lo normal, y machacar mi estado anímico para el resto del día o puede que semana.

Como cualquier otro lunes, como si de otro trabajo se tratase, he de lavarme el pelo y diría que incluso teñirlo. Aunque pueda parecer un acto rutinario y mecánico, la cantidad de factores que intervienen en dicha actividad lo convierten en algo caótico, tedioso e imposible de gobernar. Además, hoy tenemos como invitado especial a esos 30 minutos menos, que me obligarán a acelerar el proceso y a convertirlo en algo más infernal aún.

Podría dejarlo sucio y canoso. Podría ignorar todo lo que el pelo representa en una mujer tanto para ella como para la sociedad que la contempla. En caso de no poder ignorarlo, podría justificar este abandono como otro acto político, aunque solo fuera ante mí misma.

Pero la cuestión es que mi depresión es tan popular que gritarla a través de mi melena me parece como poco redundante.